miércoles, 8 de septiembre de 2021

VINALIA & LAS SETAS en HOTEL MARGOT (20 MINUTOS)



El viaje en el tiempo ha comenzado. La editorial Versátiles pone el vehículo y Vicente prepara obsequios para elois y morlocks. Relatos atrapados en el ámbar del papel grapado y las fotocopias, que vuelve frente a nuestros ojos dispuesto a infectarnos de nuevo. Generaciones que escribimos cartas, que hicimos fanzines. Generaciones de dos canales, de máquina de escribir. Generaciones que empezaban a ver el Cinexin como una antigualla. No se puede decir que los fanzines, reconvertidos a la era digital superan el regusto de lo analógico para ser el cauce definitivo. Escapa de la tinta fabricada con bits, los pop y los antipop, Dios, el diablo, Perdidos, los tebeos de Vértice, los beatniks, las pelis de serie Z, Poe, el boxeo, Raúl Núñez, El ángel, las tripulaciones que derrocan al capitán… al final todos volvemos a Vicente Muñoz Álvarez porque es el único que dice la verdad. Y eso sí que no es nuevo.

Los relatos que conforman este libro de Vicente nos devuelven efluvios y recuerdos de una época en la que todo era más sencillo y apasionante, cuando un sello valía algo y un sobre enviado era la medida del tiempo. Cuando uno tenía ilusiones fúngicas sacadas de exabruptos de H.P. Lovecraft, tener el deseo de ser el último hombre vivo sobre la tierra, sea Charlton Heston o Vincent Prince. Encontrar apetitosa una argamasa postapocalíptica como un Ricardo Piglia sin aspiraciones cosmopolitas. Escapar de mujeres escandinavas — como en un reverso oscuro del doctor Trífero, que amanecería mil años después de aquello— y ser un visionario con cierre magistral. Para Vicente el objetivo nunca fue llegar, siempre estuvo en el camino, allí es donde alcanza una mayor dimensión su literatura, donde sitúa a Dashiell Hammett en las calles de Gotham, podrido de miedo y lujuria. El relato sobre Blanca Li tiene algo de terror cósmico mezclado con la vulgaridad de From Hell, pero construye un relato como quien construye una maqueta de la historia de un detective, con su escenario de cartón y sus personajes de plástico en miniatura y, como quien no quiere la cosa, dejar caer un muñeco barato y con hambre atrasada. Detectives borrachos de tópicos y cercanos al paraíso para los que no les gusta salir de sus casas. Un tirito rápido, una glencha para despertarse y sin querer desvelar el misterio, imagen a lo Robert Bloch con una leve erección matutina.


Todos los que vivíamos en la época de los videoclubes sabemos que no había nada como una buena portada. Lo de dentro daba igual. Era como las cintas para spectrum, que tenían mejor portada que jugabilidad. Por eso Fiesta de los Maniquíes, con ese guiño al ángel Coppini, el poeta del aislamiento pop, Vicente atrapa en una cápsula de giallo, con Lucio Fulci fumando puros con Chicho Ibáñez y la música de los Goblins, con esos colores cárnicos excesivos, como una película de Super-8 expuesta hasta el límite de la locura.

La misma que atrapa al lector de Marvel cuando escucha las historias de los bosques donde habitaba Lobezno o el peyote con el que el Llanero Solitario impregnaba sus balas — hay gente que dice que era mercurio fundido, que provocaba la muerte lenta —, como si Aldous Huxley se hubiera postulado a ser parte del “Círculo Lovecraft” enviando hojas amarillentas impregnadas de distintos químicos.


Uno de los mejores relatos del libro es El lunar, porque no necesita más que un poco de cotidianidad, te coloca frente al abismo del protagonista, huevo de pascua en la historia, que simplemente intuyes que se encuentra en una situación complicada, un poco de la especia preferida de Stephen King — la chispa inesperada del terror un día cualquiera — y la polaroid se ha revelado sin darte tiempo para saber hacia qué abisal final nos ha lanzado el cuento. Fascinante. Solo para drugos, El juego, es otro de los textos fundamentales del libro. Parte de la España de Eloy de la Iglesia, como telón de fondo, jeringuillas como ortigas, desvaneciendo la inocencia del mundo analógico. El relato desbocado, que te hace enmudecer, con dejes a lo Cortázar, rompiendo los huesos del escenario mientras, de nuevo, el mundo se agrieta bajo nuestros pies y lo regamos con sangre joven.

En Magia nos encontramos un poco del animismo de culto pagano, el monstruo integrado en la sociedad, ensamblar la existencia real con el abismo, la momificación de la víctima, cuando no existía enfermedad ni cultura de cancelación, cuando se admitía todo porque cada uno elegía lo que consumía. En este libro, que sirve a la vez como recuerdo y como recordatorio, encontramos que hemos dejado que los tabúes desaparezcan de nuestro alrededor, no por su condición maligna, no… es una cuestión de corrección política. Estamos tan contaminados de ella que todo asomo de romper con lo establecido queda reducido al ámbito de la literatura subterránea. Ahí encontraremos la libertad para dejarnos llevar hacia la oscuridad. Ya solo se permite fumar en los poemas. La maldad, la corrupción, el sadismo en primera plana de las redes sociales y la prensa del corazón y la experimentación, los hombres de las praderas, la electricidad, escondidos en los restos de la materia que circulaba por cartas sin remite alrededor del mundo.

Fito Páez en Rosario (Osario de los tristes) aporreando el piano de su abuela, pronto fantasma trágico en la ciudad de pobres corazones, creando ambientes de ultratumba en vivo para el pase por televisión de alguna pieza de Ibáñez Menta. La mala semilla, suministro y fiemo nutriente de la pesadilla, entre Poe y Narciso. Entre la barriga de Alfred Hitchcock y los domingos de los primeros noventa, con Noche de Lobos en Antena 3. Antena 3 era joven y yo un niño, mi padre me dejaba ver solamente qué película había elegido Juan Luis Goas: “Buena luna, criaturas de la noche”.

Hay mejores y peores. Por eso cuando uno es bueno te lo crees. Quizá ha envejecido peor Cuento urbano, no por el desarrollo, más bien por la temática. Pinta de Innsmouth nos demuestra que todos somos hijos de los folios en blanco, de las cuartillas amarillentas, de la tinta negra cubriéndolo todo —lo único negro, por cierto, que se permitía H.P. Lovecraft. Aquí, en Motel Margot, seguimos sin juzgarle—, esos sobres desgarrados con el abridor, acumulados en cajas de zapatos, conteniendo toda la memoria prohibida del mundo, listos para ser enviados, como esporas, de un lugar a otro del globo. Y el sueño. El lugar del miedo de los ochenta. Heredado hasta hoy. Dmtfagos, entre Alien y Freddy Krueger pasando por las vainas de La invasión de los ladrones de cuerpos.

En el S.XIX los territorios desconocidos eran los continentes inexplorados, en el XX el espacio silencioso donde nadie escucha tus gritos y hoy la internet profunda, donde la sepsis es inmediata en el momento que te conectas.

No podía faltar la adictiva presencia del láudano entomológico, el pico televisado entre David Cronenberg y la máquina blanda o el yuppie pasado de turbina que corta con sangre el perico y lo toma directamente de la cuchilla. Una tarde de agosto y El farolito han vuelto a mi vida. Llevaban ocultas en algún pliegue de memoria profundo. Entre los Zona de Obras y los Monográfico. Allí donde siempre soñé con publicar algún día. Donde Vicente, de alguna manera, nos abrió el camino a todos. Los que queríamos estar al margen, pero queríamos estar. Trabajar y teclear, como una banda de garaje bien engrasada, surfeando con los Cramps, enamorados de Silvia Superstar, apurando en Escena doméstica en el bar de un barrio obrero tiene algo de la escena inicial de El crack de José Luis Garci. Más auténtico que Tarantino.

Otro de los grandes relatos es Una vida modelo. La menos pulp de las historias, la que no tiene más referencias que la que puede uno obtener de los días que salen de una fotocopiadora estropeada. El entrañable Vicente en León, con Bruce Lee y que nos recuerda la que es, en mi opinión, su obra cumbre Regresiones — editada en 2015 por Lupercalia— o El paseo, también, de algún modo emparentada con esa época más personal, de diario novelado, también Calor o Mirantes. Una manera de dejar su impronta más confesional entre las transgresoras historias del libro.

Las setas y otros relatos de la era pulp es un catálogo de obsesiones, un almanaque de unos años que desaparecieron en un parpadeo, cuando parecía que iban a ser eternos, una manera de traer a esta línea del tiempo extrañas escenas olvidadas mientras la distopía sigue con hambre.

Octavio Gómez Milian,
Motel Margot, 20 Minutos




martes, 6 de julio de 2021

LAS SETAS Y OTROS RELATOS DE LA ERA PULP en DIARIO DE LEÓN



Vicente Muñoz. MARLUS LEON

El escritor leonés Vicente Muñoz
publica sus relatos más truculentos

Diario de León, 5/7/2021

El escritor leonés Vicente Muños publica Las setas y otros relatos de la Era Pulp (Versátiles Editorial ), donde reúne 30 relatos, de los más viscerales y truculentos que ha escrito desde la época de Vinalia hasta la actualidad.

En esta colección de relatos Vicente Muñoz invita a un viaje narrativo en el que traslada al lector desde aquellos convulsos y encendidos años 90 hasta nuestros días. Relatos envueltos en literatura y en cine a partes iguales, como un largo travelling literario que atravesara las páginas para llenarnos de aromas underground de venganza y tenebrosidad, de piel trémula y jadeo, de vino y opiáceos, de amor y sexo, de búsqueda y encuentro.

Como explica José G. Cordonié en el prólogo, «Vicente Muñoz Álvarez es partícipe de esa literatura de autor hecha con artesana autenticidad y honestidad inmensa, que nos hace llegar en cada uno de estos cuentos, con percepciones o visiones que van más allá del realismo cotidiano que aparentan de inicio, porque se entremezclan y derivan en ocasiones en un realismo fantástico o, incluso, en la más genuina ciencia-ficción».

En 1996, con los escritores Xen Rabanal y Silvia D Chica, y el ilustrador y diseñador Ángel Córdoba, Vicente Muñoz funda su propio fanzine, Vinalia Trippers, con una intención y filosofía bien definida: servir de plataforma para autores políticamente incorrectos —por las temáticas que abordaban o el punto de vista con que lo hacían—.

De esa época, que el escritor recuerda con especial nostalgia y cariño, datan la mayor parte de los relatos de esta antología, algunos inéditos hasta la fecha.

«Sangre, sexo, ultraviolencia, amor y desamor y crueldad y ternura, presentes siempre de un modo u otro en mi obra, es lo que aquí y ahora, queridos drugos, os vais a encontrar. Y el sello inconfundible de Vinalia Trippers», dice.




jueves, 17 de junio de 2021

VIVIENDO EN LA ERA PULP



A mediados de los años 90, antes de la era digital, cuando yo comenzaba a dar mis primeros pasos vacilantes como escritor, hubo una sorprendente eclosión de fanzines y revistas literarias que dieron buena cuenta de lo que por aquel entonces se estaba cociendo en el mundillo underground de las letras españolas.

En casi todas las ciudades surgieron publicaciones alternativas, al margen de los mass media y el canon oficial, de mayor o menor calidad y con muy diferentes puntos de vista y enfoque, que fueron el caldo de cultivo de la generación de escritores que llegó inmediatamente después. Y en casi todas esas publicaciones (con el Ajoblanco y sus secciones de prensa subterránea como modelo) se comentaba a su vez otras afines, creándose así un enorme entramado de contactos, intercambios y sinergias.

De los humildes y combativos fanzines de grapa y papel (algunos un simple pliego o folleto) a las más sofisticadas revistas de diseño y autor (con El Canto de la Tripulación por bandera), lo cierto es que la prensa literaria alternativa de aquel tiempo conoció un auge y desarrollo sin precedentes. Algo así como, salvando las distancias, la Movida musical de los 80, trasladada en este caso a literatura subterránea de los 90, donde el lema básico era “hazlo tú mismo”.

El vendedor de pararrayos, La vieja factoría, Atrocity exhibition, Kastelló, Monográfico, Annabel Lee, La semilla de Beleño, Parsifal, El pájaro de papel, Lúnula, Hielo negro, Zona de obras, La chica de la montaña, Iralka, Reloj de Arena, La torre de papel, Octubre, Alabastro, Apuntes del subsuelo, Media Vaca, Hojas literarias, Literbasura, Ojalatemueras, Lletra minúscula, Los pliegos del nadador, Vade Retro, P.O.E.M.A.S, Prima Littera, Cuadernos del matemático, etc, etc, fueron algunas de las revistas en las que por aquel entonces colaboré, enviando por correo postal, fotocopiados, mis primeros poemas y relatos.

Así hasta que en 1996, con los escritores Xen Rabanal y Silvia D Chica, y el ilustrador y diseñador Ángel Córdoba, fundamos nuestro propio fanzine, Vinalia Trippers, con una intención y filosofía bien definida: servir de plataforma para autores políticamente incorrectos (por las temáticas que abordaban o el punto de vista con que lo hacían) que no solían encontrar hueco en otro tipo de publicaciones de la época, y emular a la vez a las viejas revistas pulp norteamericanas, que habían sido de niños nuestro referente.

Durante dos largas y muy fructíferas décadas, hasta el último número (de momento) de la revista, Helter Skelter, con el que celebramos nuestro vigésimo aniversario, por las páginas de Vinalia Trippers pasó lo mejor y más granado de la literatura underground española, convirtiéndose en un referente de la prensa literaria alternativa de este país.

De esa época en concreto, que recuerdo con especial nostalgia y cariño, datan la mayor parte de los relatos de esta antología, algunos inéditos hasta la fecha, varios publicados en su día en las revistas que antes cité, y otros recopilados en los volúmenes Perro de la lluvia (Iralka, 1997), Los que vienen detrás (DVD ediciones, 2002), El merodeador (Baile del Sol, 2007), Marginales (Eje Ediciones, 2008) y Regresiones (Lupercalia, 2015).

Sangre, sexo, ultraviolencia, amor y desamor y crueldad y ternura, presentes siempre de un modo u otro en mi obra, es lo que aquí y ahora, queridos drugos, os vais a encontrar. Y el sello inconfundible de Vinalia Trippers.

Felices pesadillas

Vicente Muñoz Álvarez, 
de Las setas y otros relatos de la Era Pulp
(Versátiles Editorial, 2021)

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sábado, 12 de junio de 2021

LAS SETAS Y OTROS RELATOS DE LA ERA PULP: Prólogo por JOSÉ G. CORDONIÉ




BIENVENIDOS A LA ERA PULP

No habrá nunca en la literatura nada que supere la dificultad de condensación y desarrollo de una historia como un breve escrito que reúna la intensidad, el ritmo y la concreción adecuadas del relato o el cuento.

La brevedad del relato exige un trabajo minucioso de economía comunicativa donde aunar, en pocas palabras, aquello que se quiere contar al lector sin permitir que su atención descienda durante todo el trayecto al que nos invita la lectura. Este es el Arte de contar en su estado más puro, cuyos hilos Vicente Muñoz Álvarez conoce y maneja con diestra maestría desde hace muchos años -digamos que ya son treinta-, desde esos inicios en los años 90 en los que comenzó a desarrollar su necesidad de escribir en fanzines y en revistas que empezaban a irrumpir con fuerza y talento en el mercado literario en su batida más subterránea.

En esta colección de relatos, reunidos bajo el sugerente título de Las setas y otros relatos de la Era Pulp, Vicente Muñoz Álvarez nos invita a un viaje narrativo a través de 30 cuentos que nos trasladan desde aquellos convulsos y encendidos años 90 hasta nuestros días. Relatos envueltos en literatura y en cine a partes iguales, como un largo travelling literario que atravesara las páginas para llenarnos de aromas underground de venganza y tenebrosidad, de piel trémula y jadeo, de vino y opiáceos, de amor y sexo, de búsqueda y encuentro.
Vicente Muñoz Álvarez es partícipe de esa literatura de autor hecha con artesana autenticidad y honestidad inmensa, que nos hace llegar en cada uno de estos cuentos, con percepciones o visiones que van más allá del realismo cotidiano que aparentan de inicio, porque se entremezclan y derivan en ocasiones en un realismo fantástico o, incluso, en la más genuina ciencia-ficción.

Diversos tipos de realidad dentro de una realidad.

Una realidad donde Vicente Muñoz nos muestra esa literatura breve y de alta calidad de la que antes hablaba, en la que despliega su escritura vertical, permitiendo diferentes lecturas del relato; una primera más superficial, que te llega de inmediato y te golpea; y una segunda más profunda y sentida, que te asalta más tarde, casi de improviso, una vez que has finalizado el relato y éste se mantiene divagando en espiral por el inconsciente encontrando otros significados que ni siquiera buscaba. Narrativa de propio estilo con divinos aromas de la mejor literatura, sin atender a un único género, como podrían ser el realismo subterráneo y reflexivo de Bukowski, el entorno descriptivo y expresivo de Fante, el lenguaje jergal y sin tapujos de Céline, la creatividad espacial de Philip K. Dick, la oscuridad profunda de Poe, la mitología propia de Lovecraft, la magistral y concisa brevedad de Machen, o la vivencia descarnada de Lowry, además de la reformulación del ritmo y cadencia del sonido vibrante del proyector emitiendo en su luz una buena película de clase B filmada en 35 milímetros.

Este viaje que nos propone el autor es también un recorrido a lo largo de su trayectoria, a través de su piel escrita con rutas de palabra y tinta, de talismanes y regresiones, desde aquellos inicios de fanzine hasta su inconmensurable (y poco reconocida aún) labor en la literatura actual, en la que participa como poeta, narrador, ensayista y editor, siempre mostrando un alma generosa e íntegra de la que nos hace partícipes a los lectores habituales de sus libros, o incluso de sus blogs y de sus post en redes sociales, que complementan y completan su escritura, permitiéndonos una visión mayor del individuo, de su experiencia y de la transmisión de ésta como una actitud ante la vida.

Un escritor de culto, todoterreno, de corazón y alma, comprometido con la Literatura desde su núcleo, desde el lirismo del desarrollo de una idea, un poema o un relato, a la edición de una antología o de su mítica revista Vinalia Trippers.

Como ya dije, las narraciones de Las setas y otros relatos de la Era Pulp se desarrollan en una línea de literatura de autor, de urbanidad y fantasía, de tradición pulp, de mezcla sabia de escenarios y circunstancias, de una realidad que Muñoz abate para seguidamente reconstruir con su propio estilo, con tramas o argumentos que tal vez hayas podido encontrar en otros libros o películas, pero no de esta manera, porque en estas páginas se presentan dados la vuelta, sin clichés, con distintos lenguajes y puntos de vista.

Un libro que, seguro, no dejará indiferente a nadie. Y cuyos relatos seguirán deambulando mucho tiempo en vuestra cabeza por las noches tras su lectura.

¡Bienvenidos a la Era Pulp!

José G. Cordonié, prólogo a Las setas y otros relatos de la Era Pulp
(Versátiles Editorial, 2021)

Ya a la venta en:


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miércoles, 9 de junio de 2021

YA EN PREVENTA en VERSÁTILES EDITORIAL



En esta colección de relatos, reunidos bajo el sugerente título de Las setas y otros relatos de la Era Pulp, Vicente Muñoz Álvarez nos invita a un viaje narrativo a través de 30 cuentos que nos trasladan desde aquellos convulsos y encendidos años 90 hasta nuestros días.

Relatos envueltos en literatura y en cine a partes iguales, como un largo travelling literario que atravesara las páginas para llenarnos de aromas underground de venganza y tenebrosidad, de piel trémula y jadeo, de vino y opiáceos, de amor y sexo, de búsqueda y encuentro.


José G. Cordonié

Ya en preventa en la web de la Editorial:


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LAS SETAS Y OTROS RELATOS DE LA ERA PULP: Booktrailer.

viernes, 6 de marzo de 2020

MI VIDA EN LA PENUMBRA: Nota preliminar.



Los veinte relatos que integran Mi vida en la penumbra fueron publicados, en primitivas y diversas versiones, en el fanzine Vinalia Trippers a finales del siglo pasado, y en los volúmenes Perro de la lluvia y otros cuentos (Iralka Editorial, 1997) y Los que vienen detrás y otros relatos (DVD ediciones, 2002. Ilustraciones de Miguel Martín). 

La presente antología incluye una selección de mis relatos más representativos de aquel período, reescritos especialmente para esta nueva edición de LcLibros (la primera fue de Eclipsados en 2008), y propone una lectura conjunta de los mismos sustancialmente distinta. 

Sangre, sexo, ultraviolencia, amor y desamor y crueldad y ternura (presentes siempre de algún modo en mi obra), entre otras cosas, es lo que aquí y ahora, queridos drugos, os vais a encontrar. Y el sello inconfundible de Vinalia Trippers. 

Bienvenidos, pues, a esta penumbra: 


Vicente Muñoz Álvarez



lunes, 2 de marzo de 2020

MI VIDA EN LA PENUMBRA: Prólogo.



VICENTE MUÑOZ, VOZ DE LA PENUMBRA 

Ajeno a todas las modas, Vicente Muñoz ha construido un imaginario propio, que bebe de las mejores fuentes literarias pero se presenta como una voz original, un escritor que escribe lo que quiere cuando quiere. Mi vida en la penumbra es una apuesta decidida por el realismo, por la verdad o el hecho de que lo parezca, y en estos tiempos de tanto simulacro y tanto trampantojo, se agradece especialmente la narración firme de quien sabe lo que hace. 

Me gusta la convivencia constante de vida y literatura en su obra, me gustan las marcas que el día a día deja en su piel y en sus páginas, y me gusta que no descanse, que siempre esté ahí, observando y afilando su pluma, desafiando al tiempo, desafiándonos a todos nosotros. 

Un nuevo libro de Vicente Muñoz Álvarez, sea o no una reedición -corregida y muy modificada como esta- es siempre un acontecimiento celebrado por sus lectores y una nueva oportunidad para que nuevos públicos lleguen a él. Nadie mejor que él para hacernos pasar de la risa al miedo en un segundo, como la propia vida en la penumbra, claro. 


Ignacio Escuín Borao



jueves, 5 de diciembre de 2019

DEL FONDO en CIUDAD DE MENDOZA



Ya podés conseguir en Librería García Santos (Av. San Martín 921, Ciudad de Mendoza) algunos de los libros ilustrados por Andrés Cascinai:

"Un Barrio Silencioso" de Luis Alexis Leiva (Azul Francia Ediciones, Bs As, 2019).

"Del Fondo" de Vicente Muñoz Álvarez (Vinalia Trippers Ediciones, España, 2018).

"La Diosa Ciega" de Marian Romero Day (Editorial Qellqasqa, Mendoza, 2017).

"Bitácora del Naufragio - en la Tormenta Neoliberal" de Hugo Seleme (Editorial "Brujas", Córdoba, 2017).

No te los pierdas!



lunes, 31 de diciembre de 2018

DEL FONDO según RICHARD QUEVEDO




LAS PESADILLAS (FELICES) QUE NO DUERMEN


Y al fin en ese camino de desastres y bosques oscuros, me encontré con ese ser que dictaba los pasos del fuego y la destrucción, había un enorme reino al abrir el libro "Del fondo... gritaban, del fondo es, donde reviven las peores pesadillas..."

Me animé y entré, apesadumbrado por la poca vista que tiene un hombre cuando lo dejan a tientas en la vida, pero el terror es eso: invocarse y perderse en el enmarañado fuego de las pesadillas, se teje una telaraña implacable. De ahí surgen, en las profundidades de la carne los monstruos atormentados que nos preguntan cosas, quizás las enormidades de la mente, o la pequeñez del silencio, la estrechez del camino oscuro y la adrenalina de pensar la muerte.

El terror se presenta de maneras llameantes, reaparece ese monstruo incesante lanzando sus vómitos por las fauces, en un tiempo decadente y atroz...

“¡Ojalá los dioses misericordiosos, si existen efectivamente, protejan esas horas en que ningún poder de la voluntad, ni las drogas inventadas por el ingenio del hombre, pueden mantenerme alejado del abismo del sueño!”

Lo terrible está pasando, el predicador ha invocado su verosimilitud y lo finito del tiempo, entonces se trata de un hombre terrenal, que corrompe también las ideas que abundan los mundos que habitamos, el terror es el descanso de nuestra mente, lo hermoso de los pasajes oscuros y perturbadores. 

Cansado recorro las paginas del horror, del grito enorme de las bestias que empezaran a comer mi carne, vagamente vislumbro un dibujante que ríe socarronamente ante mi muerte, la muerte por llegar al final, la muerte de por sí certera, Del fondo me llaman los demonios que me desean felices pesadillas, y esa feliz vida en la penumbra y en el infierno, estoy aquí, ya no puedo salir, ni flotar...


Richard Quevedo


*
DEL FONDO
Vicente Muñoz Álvarez & Andrés Casciani
(Producciones Vinalia Trippers, 2018)

Información y pedidos:

España: vicentevinalia@hotmail.com
Argentina: andrescasciani@gmail.com

Booktrailer: 


Megapost con info y reseñas:


jueves, 13 de diciembre de 2018

TRAVESÍA: Entrevista en Diario de León.



Muñoz, retratado en Casa Benito, presenta esta noche su nuevo título en el Gran Café. DEMIAN ORTIZ

Vicente Muñoz, escritor
«Mis libros son un examen de conciencia»

Lugar: El Gran Café / Hora: 21.00.

Diario de León / E. GANCEDO

Descendió a los abismos sujeto del fino cordel del verso en su estremecedor Del fondo, nos descubrió películas dignas de figurar en la videoteca del infierno con Cult Movies (I y II), invitó al lector a conocer un León más nocturno, libre, apasionado (y perdido) en Regresiones, y sigue editando ese objeto con aspecto de fanzine y alma de monstruo de feria que es Vinalia Trippers. Vicente Muñoz Álvarez, un nombre clave en el activismo cultural leonés y referente del underground de calado, presenta hoy en el Gran Café su nueva obra, Travesía (Chamán Ediciones), acompañado por Fátima Ramos, de Leotopía. Muñoz Álvarez es dueño de una muy extensa y compleja creación literaria, que abarca nueve poemarios, algunos espléndidamente ilustrados, otros tantos de narrativa, tres ensayos y una veintena de antologías, tanto seleccionadas por él como en calidad de participante. En Travesía, este autor cautivado por lo freak, lo oculto, lo distinto y lo que pone a prueba la seguridad de la luz del sol, ha decidido embarcar al lector en un viaje paradójico y letraherido, una expedición sin destino conocido.

—¿Hacia dónde le está conduciendo esta ‘Travesía’? ¿De dónde ha partido y qué dirección (y qué desvíos) tiene?

—Espero que hacia otras rutas y libros, pero en principio hacia la conclusión de esta trilogía autobiográfica, La llama encendida, que inicié con Días de ruta (2014), he continuado con este segundo volumen, Travesía, y espero concluir con un tercero algún día. Me interesaba hablar en ella, especialmente, de los dos ejes laborales sobre los que gira mi vida, el de representante de calzado, por un lado, que es el que me da comer, y el de la escritura, por otro, que es el que me realiza, ambos totalmente antagónicos. Hablar de la dialéctica y el contraste entre uno y otro, el mundo del mercado y del capitalismo llevado hasta sus últimos extremos en esta crisis permanente que nos asola, y el de la ensoñación e introspección de la escritura, en las antípodas del anterior. Y de paso, que es lo que realmente me interesaba, hablar del mundo y del tiempo que me ha tocado vivir y de cómo se refleja la sociedad en mi propia experiencia, que es el objetivo fundamental de mi escritura.

—¿Qué guías de viaje y qué compañeros, qué otros autores, le van ayudando o aconsejando en el periplo?

—Soy un lector empedernido desde que tengo uso de razón y mi bagaje de lecturas e influencias es muy amplio y variado, pero en Travesía en concreto creo que las más presentes y reconocibles podrían ser Jack Kerouac y los demás autores beat, básicos en mi formación. Por dar solo unos cuantos nombres, citar a Thomas Bernhard, siempre presente en mi obra, Henry Miller y Louis Ferdinand Céline, para mí dos de los mejores escritores del pasado siglo, y Carlos Castaneda, otra de mis influencias imprescindibles. De un modo u otro, todos planean sobre las páginas de este libro.

—¿Para qué tipo de viajero/lector está pensado este itinerario literario?

—Para aquellos que disfruten de la literatura autobiográfica y confesional, en principio, y que busquen en la literatura respuestas a los muchos interrogantes de estar vivo. Mi literatura, y más la de esta trilogía, no es de mera evasión, sino de búsqueda y examen de conciencia, y aspira, de una u otra manera, a transformar al lector, hacerle ver otras realidades y puntos de vista, y ello exige que se involucre en sus claves, se haga preguntas y encuentre, le satisfagan o no, ciertas respuestas.

—Los lectores, ¿encontrarán en ‘Travesía’ destinos concretos o más bien callejones sin salida, carreteras que conducen al precipicio?

—Ambas cosas a la vez. Destinos concretos sí, unos cuantos con nombre y apellidos, pero también precipicios y callejones sin salida, qué duda cabe. O dicho de otra manera: cimas y abismos, bosques y cuevas, túneles y fronteras, islas y ríos, puentes y desvíos, lluvia y cobijo, rosas y espinas, sonrisas y lágrimas, polvo y ceniza, comienzo y fin... La cara y la cruz, en suma, de la misma travesía.

—¿Qué es para usted el viaje? ¿Se parece un poco a su concepción de la literatura?

—Literariamente hablando, un camino hacia la autorrealización y la iluminación personal, al fondo y la esencia de nosotros mismos, nos lleve hacia donde nos lleve. Eso es para mí el viaje, o mejor dicho, la meta y el fin de cualquier viaje, y eso es para mí también la literatura.



VINALIA TRIPPERS & CHAMÁN EDICIONES PRESENTAN: TRAVESÍA en LEÓN