martes, 16 de diciembre de 2014

LOS TRIPULANTES COLONIZAN LA FRONTERA


Vicente Muñoz y sus centauros cogen la diligencia y presentan ‘Duelo al sol’.

Cristina Fanjul | Diario de León 16/12/2014

«Me llamo Vicente Muñoz y hago westerns». Esta podría ser la frase con la que se presentara el escritor leonés. No en vano, el artífice de Vinalia vive siempre en la frontera, un concepto en el que se pueden englobar diversas realidades, como pioneros, como épica, como colonización, como fracaso, como soledad; no en vano, la irrupción de la novela del Oeste en la cultura popular llegó de la mano de autores que publicaban en las revistas pulp después de la Primera Guerra Mundia.

Tras el éxito de Spanish quinqui, el grupo de tripulantes capitaneado por Vicente Muñoz vuelve a embarcarse en un viaje hacia una realidad literaria casi olvidada.

En la frontera

En esta ocasión, el fanzine con más poso de la provincia se traslada a la frontera, para recrear la estética y las historias que forjaron un modo inédito de entender la vida que, si bien relacionamos con el oeste americano, se explica en todos aquellos momentos históricos en los que se produce un cambio de ciclo, cualquier estado de ánimo, cualquier situación en la que el mundo se mueve bajo tus pies. El nombre elegido para este nuevo número de Vinalia es Duelo al sol, un ejemplar imprescindible en el que se han congregado alrededor del fuego literario los mejores narradores, poetas e ilustradores subterráneos de este país. Y, en este mundo, en el que los colonos vivían siempre con el fusil desenfundado, nada mejor que dedicar el número de Poemash al autor fronterizo por excelencia: Leopoldo María Panero.

Sesenta y cinco escritores, entre los que se encuentran el propio Panero, Gsús Bonilla, Toño Benavides, Nacho Abad o Ana Curra, y 34 ilustradores participan en este número con el que la compañía de Vicente Muñoz cumple su décimo octavo aniversario.

La primera fase del Vinalia se prolongó hasta el 2005. Fueron diez números que marcaron época. En sus páginas crecieron escritores que luego se convertirían en estrellas, como Hernán Migoya, e ilustradores como Miguel Ángel Martín y Toño Benavides. Fueron capaces de crecer porque fabularon con todo lo que quisieron, sin censura ni cortapisas de ningún tipo. Para todos ellos, Vinalia fue una nave hacia lo desconocido. Los fanzines nacieron empapados de la tradición pulp norteamericana, del realismo sucio, del porno y la ‘literatura de la noche’.

Ahora, descubren una nueva realidad en la que encajan: el western que, al final, como ellos mismos aseguran, solo es un medio, una escusa para contar una buena historia.