viernes, 12 de agosto de 2011

EN LA CRIPTA


Pues así me he quedado cuando el hombre del saco (aquí los de correos son unos tipos muy raros) me trajo la nueva aventura trippera. Qué decir. Un apasionado grupo de locos que siguen apostando por literatura de la buena; casos perdidos que han logrado zarandearme desde los relatos de este cuidado volumen no apto para las mentes atascadas. Qué decir. Por qué soñar con cuervos y telarañas a mi edad; por qué remover cadáveres y meterles los dedos en los ojos para ver si siguen vivos; por qué decirle a la señora muerte que está muy buena; por qué desear con todas tus fuerzas que lo más terrorífico esté sólo en las páginas del Trippers from the crypt cuando afuera está cayendo una buena. Desearía quedarme a vivir en estás páginas y utilizar estos colmillos, que últimamente han crecido una barbaridad, para abrir latas de conserva. Odio cocinar cuando estoy de rodríguez.

Ángel González González