martes, 11 de junio de 2013

SPANISH QUINQUI: Prólogos.


Desmarcándonos de los especiales sobre marcianos y horror de las dos anteriores entregas, hemos decidido esta vez dedicar nuestro número 12 al Cine Quinqui Español: esas entrañables películas de finales de los 70 y comienzos de los 80, desde Perros callejeros a El pico, Colegas, Navajeros, Deprisa, deprisa, etc etc, que a todos nos marcaron de adolescentes.

A sus protagonistas: el Torete, El Pirri, José Luis Manzano, el Jaro y el Vaquilla, héroes populares de la Transición, y a Eloy de la Iglesia, José Antonio de la Loma y Carlos Saura, entre otros, les debíamos este homenaje.

Y se lo vamos a rendir como siempre hemos hecho en Vinalia Trippers: montando un sarao de los que hacen época y pasándolo bien.

Sin olvidarnos de ofreceros, por supuesto, la mejor literatura e ilustración subterránea de este país. 

Agarraos fuerte al volante, hermanitos, y guardad bien las carteras: comienza la fiesta.

Vicente Muñoz Álvarez, febrero en la Tierra.

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Si algo nos gusta a la gente de Vinalia es resucitar viejas glorias, del submundo, a ser posible.

Esta vez le ha tocado al cine, a todas esas pelis a las que el tiempo ha puesto una etiqueta, "Spanish Quinqui", pelis que reflejaban una época, más bien insegura, fin de los 70 y principios de los 80, en las que los delincuentes eran famosos por los palos que daban.

¿Quién no recuerda al Torete o al Vaquilla ? 

El tiempo hace que veamos todo esto con otra perspectiva, que no deja de ser muy interesante.

La separata de Vinalia Poemash, esta vez, se la dedicamos a El Ángel, un ángel caído, un miembro de ese Canto de la Tripulación, que fue nuestra publicación gurú en los primeros pasos de Vinalia.

Revistas hechas con el corazón.

Silvia D. Chica- Valdefresno-Febr 2013

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Ellos estaban en la otra parte del muro. Salían entre las grietas como ratas, envueltas en oscuridad. Eran el contrapunto de los primeros miedos inculcados. Aun así, tenían su atractivo y sacaron rédito de sus muertes. Ganaron una recta en una carretera asfaltada que les llevó, entre trompos rebeldes, de vuelta al mismo muro... allí se estazaron. Formaban parte del destape nacional. Era necesario sajarles la virilidad, que fuesen las víctimas necesarias para seguir manteniendo la pantalla de humo: lo que hoy es ese muro... entre sus cascotes hoy se escribe otra historia, si queda alguien habrá otros homenajes... hoy, es por ellos:

Alfonso Xen Rabanal

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Villanos quinquis, películas que retratan el cutre mundo de estos chulitos que se quieren llevar la vida por delante, a 120km/h contra un muro de hormigón o acantilado si lo preferís… de barrio y hablando de cotelé, con una pipa en la cintura y un mogra en el bolsillo, haciendo puentes y robando las carteras a las viejas, muy épico no? 

Tanto en la pantalla como en la vida real, estos personajes llevaron sus vidas hacia el talego, la ruina y la miseria.

En mi barrio quinqui, los sobrevivientes (con poco arte) caminan atontados por la calle con su cerveza “yonki style” (medio litro del LIDL), más que meter miedo, arrastran su mono de pocos dientes, ya no valen ni para dar un golpe que los lleve hacia ningún lugar…

H. Valdez