jueves, 19 de mayo de 2016

VINALIA TRIPPERS 20 AÑOS por CARLOS SALCEDO



VIAJES EN EL TIEMPO, LA VIOLACIÓN DE UN BEBÉ Y LITERATURA SUBTERRÁNEA. 20 AÑOS DE VINALIA TRIPPERS.

Por Carlos Salcedo Odklas


VINALIA TRIPPERS es un proyecto literario surgido en la mente de los escritores leoneses Vicente Muñoz Álvarez y Silvia D. Chica, que un buen día de 1995 decidieron que era necesario un espacio en el que dar salida a un tipo de literatura, sucia y subterránea, cruda y crítica, y por unos autores que les entusiasmaban y que recibían un nulo apoyo por parte de los medios tradicionales. Le comentaron sus ideas a otro escritor leonés, Alfonso Xen Rabanal, que no dudó en subirse al barco y traer consigo al ilustrador Cusco. Formado ya el equipo decidieron, a modo de avanzadilla, editar un fanzine, humilde y sin pretensiones, que servía de escaparate a esos textos e ideas a los que ningún otro abría la puerta.

Aquel lejano número uno de Vinalia Trippers (ya hablaremos del extraño número cero), se ponía a la venta en 1996 al precio de 200 pesetas e incluía dos relatos: Las Setas, de Vicente Muñoz Álvarez y Aura Roja, de Alfonso Xen Rabanal, que para la ocasión firmaba bajo el seudónimo de G.J. de Maqueda. El número se completaba con ilustraciones de Silvia y Cusco.


Hicieron una tirada de unos 300 ejemplares y decidieron moverlos por las librerías y bares de su ciudad y alrededores (más en bares que librerías). El experimento fue un éxito por lo rompedor de la propuesta. Vicente lo recuerda así: "...Salió de puta madre. Rompió de hecho: una revista de literatura subterránea en León, con fiestas y conciertos en directo... la peña se volcó. Hicimos algo que nadie había hecho aún: juntar escritores y rockeros en las fiestas, y la cosa salió de puta madre. Muchos buenos momentos, muchas risas y locura, eso no lo olvido."

Animados por la buena recepción se lanzaron sin miramientos a editar el número dos. En él se ampliaban las colaboraciones y ahora, aparte de los textos de Vicente y Xen, se incluían relatos de José Boix y Antonio Redondo Andújar. Las ilustraciones seguían al cargo de Silvia y Cusco.

La aceptación siguió siendo positiva y siguió creciendo aún más con el número tres, del que ya solo en la fiesta de presentación en el mítico CCAN de León se vendieron 300 entradas, con sus respectivos ejemplares.

La lista de autores y número de páginas crecían, y en este número tres se incluye por primera vez un cómic, Baby Trash de Enrique. Con el que se desata la polémica. Vicente nos lo cuenta: "...Estábamos en el momento de máxima expectación, el tercer número, fiestones de la hostia, todo el mundo hablaba del Vinalia... Le pedimos un cómic a Enrique. Sabíamos que era de la escuela Martín, una línea tremenda... Pues resulta que nos pasó una animalada que a mucha gente le sentó como una patada en los huevos. Hubo muchas, muchísimas críticas en todas partes, que de qué íbamos, que eso era horrible... Nos echaban de los bares. En una fiesta vinieron unas feministas y nos rompieron el fanzine en la cara"

El cómic en cuestión no se andaba con rodeos. El que firma estas líneas recuerda ese cómic como su primer contacto con la publicación Vinalia Trippers. Por aquel entonces yo vivía en Madrid, pero iba a León de vez en cuando a ver a unos amigos y correrme unas juergas. Uno de mis amigos, Ernesto, era un gran aficionado a los cómics y solía mostrarme orgulloso sus últimos hallazgos. Estando en su casa me tendió el ejemplar "mira esto que pasada, y lo editan aquí en León". Recuerdo ver los dibujos y pensar "Wow, qué bestia. Esta gente tiene cojones, seguro que son gente maja". Poco podía sospechar que, más de una década y media después, la revista seguiría adelante y yo mismo aparecería en ella. Vueltas que da la vida. Pero volvamos al cómic de Enrique:

Comienza con una yonki metiéndose un pico de heroína al lado de su bebé recién nacido, yéndose ella poco después al baño, quizás a vomitar debido al colocón. Momento en el cual llega el padre de la criatura, terriblemente borracho y malhumorado, que pasa a abusar sexualmente del bebe hasta desgarrar por completo su cuerpo que, ya inservible, tira a la basura junto a las jeringuillas de su mujer.

Vicente aclara: "...Pensamos: ¿Qué hacemos? Esto es una animalada y nos van a caer hostias por todas partes. Pero la otra opción era censurar al dibujante... y éramos nosotros los que le habían pedido el cómic... Así que dijimos: ¡Qué cojones! Esto es el Vinalia, no las Carmelitas. ¡Let's go!"


Con este tercer número se fortalece la ilusión y se afianza la propuesta. En su editorial podemos leer:

"En un fin de milenio como el que vivimos, desvalorizado, terminal y por completo decadente, reencontrar el sueño es casi una necesidad moral, un ejercicio de autocomplacencia. Sueño en el sentido místico del término: como evasión fingida a lo imaginario, a lo irreal.

En la prensa, la radio y la televisión, interpretes subliminales de la verdad absoluta, hablan de crímenes, magnicidios, violaciones, intrigas, guerras, corrupciones... Una realidad que, obviamente, supera de nuevo a la ficción. Aunque algunos, para no volvernos locos, hayamos empezado a reinventarla.

Reciclar, pues, nuestro presente, disentir de la verdad absoluta, apostar por la espontaneidad creadora y hacer bello lo feo, como los viejos alquimistas, son hoy nuestras consignas. Aunque para lograrlo tengamos que viajar al fin del tiempo.

Y Dios nos guarde de las alimañas descarnadas de la noche."


Tras esta pequeña polémica Vinalia sigue adelante. Aumentan los colaboradores, las páginas y los lectores. De algunos números se llegan a tirar más de mil ejemplares, que se agotan.

"...Fue la mezcla. Era una revista de literatura completamente diferente, menos el canto de la tripulación, ya sabes. Alejada de todas las revistas coñazo. Fusionamos literatura, cómic, ilustración, diseño, rock and roll... Y las fiestas eran legendarias... Comenzaron a llegar críticas de fuera y, ya sabes, aquí es lo que cuenta, que hablen bien de ti fuera, si no te machacan. Pero si te aprecian y valoran fuera... la cosa cambia. Gente potente de entonces: Hernán Migoya, Miguel Ángel Martín, etc... apoyaron a muerte el proyecto. Salió en El Vívora, Ajoblanco, etc... Y entonces era como que éramos los más enrollados del mundo. Una revista under en una capital de invierno, a años luz de todo lo que se hacía aquí. Y por primera vez en esta ciudad alguien reivindicaba a los Beat, a Bukowski, a Carver... en vez de a Gamoneda o Luis Mateo. Queríamos romper la idea de escritor como puto coñazo. Para ello nos abrimos, buscamos, eso siempre lo tuvimos muy claro, queríamos romper fronteras. Nada de una revista leonesa. Huíamos de eso. Eso nos sonaba a endogamia y filandón. Buscábamos colaboradores fuera. En Madrid, en Bilbao, en Valencia, en Barcelona... allí donde hubiese otra sensibilidad literaria y bebieran de nuestras fuentes. Si de algo huímos fue de ser una revista leonesa de autores leoneses. Nos buscamos la vida. Enviamos docenas de revistas fuera de promoción para que la gente hablara de ella más allá del pueblo."

Tras el número cuatro se procedió a reimprimir el legendario número cero, agotado hacía tiempo, lo novedoso es que dicho número nunca había existido, creando así una extraña paradoja temporal.

Ya desde la contraportada del número dos se advertía que podía conseguirse el número uno, pero no el cero, agotado. En realidad era un fake destinado a dotar a la publicación de cierto misticismo, como si de una jugada maestra de marketing se tratase. "...Fue una broma desde el principio, el caso es enredar."


Tras aparecer finalmente el número cero la publicación siguió su andadura, con una periodicidad de dos o tres ejemplares al año, todos con sus respectivas fiestas y agotando ejemplares. Hasta el número ocho, lanzado a principios del milenio. Ahí fue cuando ocurrió el parón.

El fenómeno de Internet estaba barriendo las publicaciones en papel, más aún las alternativas. Por otra parte el equipo Vinalia necesitaba un descanso empujado por otras motivaciones.

"...Necesitamos por motivos personales descansar. Silvia y yo nos fuimos a vivir al campo. Xen se marchó de León y pensamos: vamos a descansar y usar el sello Vinalia para otros proyectos, para lecturas, fiestas, conciertos... pero sabíamos que algún día retomaríamos el proyecto."


De 2001 a 2007 Vicente y Silvia mantienen vivo el sello Vinalia en lecturas y presentaciones hasta que la editorial Eclipsados aparece para proponer un número especial, un libro, a modo de despedida definitiva de la publicación. Así aparece Tripulantes, con un formato mucho más profesional y cuidado en el que incluso se incluía un DVD realizado por Nacho Abad con la historia del fanzine y entrevistas a algunos de los implicados.

A pesar que el resultado final, en mi opinión, es algo irregular en la selección de textos, la publicación de Tripulantes fue todo un éxito y ayudó a poner la maquinaria en marcha de nuevo.

"...Tripulantes fue un bombazo, funcionó muy bien. Logramos reunir a la peña de nuevo, resucitar el fanzine y lo que creímos que iba a ser la despedida resultó ser el comienzo de la segunda etapa."

Para ello fue fundamental la figura del editor Rodrigo Córdoba. Rodrigo había estado presente en la fiesta de presentación de tripulantes en Madrid, donde acudieron más de 100 personas y se vendieron un montón de libros. Rodrigo, contagiado por el espíritu de equipo y fiesta, se puso en contacto con Vicente para persuadirlo de que un fanzine tan legendario no podía morir. Se ofreció a maquetar, diseñar, editar y distribuir la revista si el equipo la resucitaba y la montaba de nuevo. Vicente, que ya conocía el trabajo de Rodrigo, no lo dudó un instante, dando lugar al número nueve, un monográfico sobre el espacio exterior e inaugurando la segunda etapa de Vinalia Trippers.


Desde entonces han salido cuatro números monográficos. Sobre el espacio exterior, el cine de terror, el cine quinqui y las historias del lejano oeste. Todos ellos de cuidada presentación, alejados de la fotocopia y la grapa y acercándose a un libro propiamente dicho, pero conservando el toque underground y el encanto del Vinalia clásico. Cada número ha incluido a su vez un pequeño suplemento de poemas y se ha juntando una media de setenta autores por número, entre narradores, poetas e ilustradores, de todas partes de la geografía nacional, cosechando siempre buenas críticas a su propuesta. El escritor y crítico Jesus Palacios reivindica así la publicación:

"En un panorama cultural y literario en el que la letra impresa está desapareciendo a pasos agigantados, ante el avance imparable de pantallas a menudo llenas de nada, una de las citas más esperadas para los amantes del papel es siempre la aparición de un nuevo número de Vinalia Trippers, el veterano fanzine que se ha convertido en publicación de culto, gracias a su diseño exquisito, su increible plantel de colaboradores y su empeño en no rendirse ante el imperio de lo virtual ni ante los avatares de una crisis que lo es tanto o más de ideas e imaginación como económica."

Preguntado sobre el secreto de Vinalia para perdurar a través de los años Vicente no tiene dudas al respecto:

"Por un lado, nunca nos hemos planteado hacer de nuestra editorial un negocio, jamás hemos pedido subvenciones ni ayudas de ningún tipo, así como tampoco publicidad. Eso nos ha dado plena libertad de acción a la hora de editar cuándo y lo que queríamos, sin presiones ni periodicidad fija. Por otro lado, sin duda, la ilusión que le hemos puesto y que hemos transmitido a nuestra Tripulación: hacemos esto por amor al arte, porque nos apasiona, porque nos gusta el espíritu de colectividad y equipo y porque creemos que hay muchos autores fuera de los círculos comerciales que merece la pena reivindicar. Ambos factores son la clave."


Y así llegamos a su número 14, de inminente publicación. Un monográfico sobre asesinos en serie, y sobre sus géneros cinematográficos afines, el slasher y el giallo, titulado Healter Skelter y que vicente promete que es "una verdadera joya".

¿Y qué le depara el futuro al veterano Vinalia Trippers? Vicente contesta:

"Este número es, de algún modo, otro trampolín, con el que comenzar una nueva etapa. La revista es exactamente lo que buscábamos desde un principio, sabemos lo que queremos, a dónde vamos y a quién invitamos. Este es el mejor número sin duda. Todo está funcionando muy bien, a pesar de Internet, a pesar de la poca repercusión. Todos los números de la segunda etapa se han agotado, tirando en torno a 500, lo que, a día de hoy, es todo un éxito. Tampoco necesitamos ni queremos más. Todo es ilusión y cariño. Veinte años... es algo increíble... Hay ideas en el aire. Quizás cambiar el formato de nuevo, o abrir una editorial, quizás un libro recopilatorio, usar más el sello... qué se yo... pero sin perder la independencia, ya sabes, nada de ayudas, ni públicas ni privadas."

Veinte años, que se dice pronto... Y para celebrarlo la mirada demente de Charles Manson invitándonos a un nuevo paseo por la mejor literatura subterránea actual, allí estaremos.

¡Larga vida a la tripulación!


Carlos Salcedo,
en Escritores sucios.


Blog de la primera etapa de Vinalia Trippers. Aquí podrás acceder a los scans y fotografías de la primera etapa, pudiendo leer los números del cero al ocho:



Blog de la segunda etapa. Incluye enlaces a Issu para poder leer gratuitamente los números del 9 al 13, así como sus suplementos poéticos. También encontrarás los puntos de venta y dirección para adquirir el número 14: